Llueven pisco sours!

Llueven pisco sours a esta la hora de almuerzo en Denver. Frank canta "I get kick out of you" y otros de sus hits tan cincuenteros como "My funny Valentine", tan post segunda guerra, casi tan obligadamente felices como despercudiéndose del horror, intencionadamente buscando recomponer desde el interior un mapa del futuro feliz o casi. El piano, los bronces de la gran orquesta, bien timbrados en bocas bohemias y sedientas de Mahattan, de New Jersey aburridas de la carestía de padres y tíos y deseosas de besos, de desenfado y futuro. Es el alcohol, el mismo que a esta hora en Santiago, Buenos Aires y Lima gatilla todo tipo de elucubraciones y conversaciones pendientes al amparo de una copa de vino, de pisco sour, de martini o Campari.
El Otoño se nos viene encima con su manto amarillo y rojo y anaranjado y cientos de otros matices --no kidding--. Un sol pálido y tembleque como los de Valparaíso en la misma época del año, apenas alumbra la ciudad y sus suburbios. Una cazuela reposa lentamente junto al fuego en la cocina en este Domingo del Otoño boreal, una cazuela digo, esa sopa donde flotan alegres, porotos verdes o chauchas, entre hojas de repollo, papas y zapallo, cebollas, espinacas y una presa de pollo o bien un trozo de carne bien ponderada e hilachuda. Qué puedo decir? I´ve got you under my skin se me adelanta Frank, ¨qué cuentas paga el Otoño con su dinero amarillo¨ se me adelanta Pablo Neftalí, el de Chillán...y así transcurre la tarde entre trago y trago de pisco sours, en Denver, en el Otoño boreal.
Ahora llueve y el tránsito entre el Verano y el Otoño se acorta pues esta noche lloverá nieve sobre los techos de las casas de Denver. Y allí, en medio de esa blancura de los elementos y en medio de la semi noche boreal, azuzados por el frío los fantasmas del olvido se dejarán caer incorruptibles e implacables sobre mi sueño.

Comentarios

Anónimo dijo…
Me topo con este artículo en un día difícil con emociones de Lunes aunque sea Miércoles...
A veces la sensación de Otoño llega en pleno verano ... tiene más que ver con cómo se siente el alma, con esa introversión. Parece ser que las penas no conocen el verano, ni siquiera el invierno, porque éste es demasiado violento y rotundo para eso, la rabia te moviliza, te empuja; la tristeza en cambio es la más difícil, porque te detiene, te deja stand by por mucho tiempo, puede ser un sentimiento y no sólo una emoción...la pena te bota a pesar de que esos colores de otoño que muestra cómo las hojas caen porque mueren, pueden ser más bellos y fascinantes (aunque descoloridas) que aquéllas cuyo verdor garantiza la vida en contraste con la desolación. Es bello el otoño aunque se sienta fuerte en un corazón roto.

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