domingo, julio 31, 2005

Cocinando para mí.

Estoy solo, pero siempre estoy solo y es a la vez divertido y triste. Pero no estoy solo por elección sino por circunstancia lo que no le resta mérito alguno a la solitud, para algunos ganancia como sea. Mi soledad sin embargo es además de circunstancial, temporal, lo que la hace atractiva como todo aquello que tiene fin conocido.
Entre los goces de esta situación está el disponer del tiempo como a uno se le venga en gana, y decidir sin consultar a nadie, dejándose llevar por lo primero que se le venga a uno a la cabeza que tenga luces de divertido.

Cocinar.

Gravlax. Cómprese pieza de lomo fresco de salmón de Alaska o de Chile, de tamaño pequeño o moderado, preferentemente no del corte para sushi, con o sin piel. Lávelo, repase la carne con los dedos buscando espinas. Disponga el salmón sobre lámina de papel de aluminio de un tamaño que le permita luego envolver completamente la pieza.
En un bowl o plato hondo, mezcle 3 cucharadas de sal --si es de mar, mejor-- y 3 de azúcar. En un mortero muela un puñado pequeño de semillas de cilantro. Una vez molido, unte el salmón con una capa gruesa de las semillas molidas y la mezcla de sal y azúcar. Corone con cilantro fresco recién picado .
Envuelva el salmón preparado en el aluminio, acomode en un plato y lleve al refrigerador--no al congelador--, mínimo de un día para otro y si es más, mejor.
Antes de servir, escurra el jugo de la maceración y retire el exceso de mezcla con un cuchillo, evitando dañar la pieza. Con cuchillo de sushi o en su defecto uno muy afilado, corte delgados filetes en 45 grados y dispóngalos en un plato grande acompañado de tostadas pequeñas y alcaparras. También se acompaña bien con queso brie y un buen sauvignon blanc, chardonnay o pinot.
De igual modo, se le puede servir en ensalada de endivias, espinacas, paltas y espárragos, con finas hojas de salvia.

Huevos Benedictinos. Disponga en un plato de estética apropiada, una tostada de pan blanco o negro fibroso, mas gruesa que delgada, donde se ha untado mantequilla derretida. Encímele generosas capas de salmón ahumado o preparado en gravlax. Corone con huevo poché y adorne con cilantro picado muy fino. Sírvase tibio acompañado por fino café tipo Java o Kenia.

Camarones al gengibre en fresca salsa con Vermicelli levemente picante
Caliente un wok grande donde previamente se han agregado un par de cucharadas de mantequilla y aceite de oliva. A fuego fuerte, sofría cebollín cortado en rodajas finas, un poco de gengibre, medio diente de ajo picados finos y un par de ajíes rojos tailandeses o algunas hebras del criollo cacho é cabra. Condimente con sal y pimienta. Rápidamente agregue tomates maduros pequeños cortados en cuartos y deje caramelizar para finalmente agregar pimientos cortados en juliana de color amarillo, naranja o verde y cilantro fresco picado. Controle el tiempo para evitar que el sofrito se ponga café. Agregue camarones grandes ojalá frescos, al wok y cuando adquieran el característico color anaranjado, agréguese un poco de vino blanco y retírese el wok del fuego. Toda esta etapa no debe tomar mas de 8 minutos.
Al inicio de esta preparación usted habrá puesto a cocer a fuego muy lento un puñado suficiente de fideos de arroz tipo vermicelli, los que una vez cocidos habrá retirado del fuego y escurrido el agua para evitar que se recuezan.
Agregue los vermicelli al contenido del wok, revuelva y sirva coronando con cilantro picado. Bébase un vino blanco no muy frutoso.

Sopa oriental de pollo con bok choi
Utilizando una cacerola grande caliente unas dos cucharadas de aceite de soya o vegetal y sofría ajo picado, cebollín y gengibre picado. Agregue trozos de pollo cortados en cubos los que mantendrá en el sofrito hasta que se sellen, sin freír.Agregue unas dos cucharadas de salsa de soya y shichimi togarashi, la pimienta japonesa. Escancie en la cacerola, chicken broth o base de caldo de pollo caliente a razón de un cucharón por boca cubriendo completamente la preparación. Baje el fuego y deje cocinar hasta que el pollo esté tierno pero sin recocer. Agregue hojas de bok choi y un puñado de fideos de arroz y deje cocinar por unos 5 minutos, hasta que bok choi esté al dente.
Sirva en tazones acompañado de cerveza bien fría.

2 comments:

Jorge dijo...

yea! que buenos platos amigo!
ojala los preparemos pronto juntos.
Jorge

Anónimo dijo...

No me gusta cocinar... Escasamente tengo desarrollado el gusto por comer. Es más, si paso el día sin personas, se me olvida comer, y sólo luego de pasado el día, me digo: UHHHHHH, pero si hoy no comí nada!!!!!!!!!!!!!
Envidio a la gente sibarita porque siempre parecen más de moda, es muy fashion tener esa onda gourmet, y extraño en general que existan personas como yo que prefieren lejos, un traguito rico a una comida. La comida para mí no es tema, aunque confieso que estoy bastante domesticada por el mundo que me rodea, todos invitan a comer, todos celebran comiendo, lo más fino siempre está ligado a la comida. Nada que hacer, uno puede tener sus preferencias pero jamás ser una aguafiestas para los demás, y menos para los que uno quiere. Soy una experta en restaurants, donde llevo a la gente que quiero porque no transo el entrar a la cocina a vivir un momento de tensión tan grande. Tal vez, eso ha contribuido más aún al paladar exquisito y mundano del que hoy se jactan mis descendientes... bien, muy bien, siempre supe que Al que le gustan más cosas lo pasa mejor en la vida que al que le gustan menos, y de eso se trata todo esto o no???