El francotirador
I
¡Ya tuve suficiente de tu cantinela del francotrador y su mirada diáfana y distinta sobre el mundo! Me fastidia tu pose de iluminado, como si los fenómenos del mundo material no te tocaran y vivieras en una dimensión distinta…quién te dijo que podías pontificar sobre cómo he de vivir mi vida?…No haces más que despotricar contra mis decisiones, todo lo cuestionas y cuando te necesito de verdad me das la espalda…No tienes autoridad sobre mí, te la niego. Te aprovechas de tu vida parasitaria…te desafío a que salgas y me demuestres que puedes hacerlo mejor que yo…con tu inmaterialidad, con tu karma de fantasma alojando en almas ajenas…
Sí, has de saberlo: que me habites no fue mi decisión…me haces vivir dividido y me roes la conciencia inclemente…déjame en paz…!
--Si tuvieras paz en tu alma yo no podría hacer nada para evitarlo…eres tú mismo el que se niega la paz, es tu yo fragmentario el que se flagela…por qué me hablas así? Yo no te elegí… pero enfrentémoslo: estamos unidos habitando la misma entidad …y no sólo eso, eres tú el elegido para conducirla por el mundo como si navegáramos a través del océano del tiempo, del espacio, del universo. Yo he de sufrir de manera arbitraria con tus errores y disfrutar asimismo de tus aciertos aunque nunca estemos de acuerdo en qué es un acierto y qué un error…si mueres he de morir contigo…pero la vida es demasiado corta para malgastarla, alguien tiene que mantener el sentido de la armonía y apuntar el camino….
…¡Claro, claro y ese eres seguramente tú mismo…no soporto tu arrogancia de ánima ingrávida…si yo conduzco esta “entidad” que llamas entonces puedo hacer lo que me dé la gana sin tu permiso ni tu opinión…la “entidad” soy yo mismo y sólo yo y tu eres un ser extraño…¡déjame en paz!
--Escúchate a tí mismo…estás enfermo de ser tu mismo…acaso no te das cuenta que hablas sólo porque los otros que habitamos en tí te lo permitimos…no estás sólo…o mejor si lo estás en tu propia soledad y es triste, pero casi todo es triste. Que tu voz se escuche más que las otras no significa que seas tú el único habitante de nuestra entidad. Es terriblemente arrogante pretender que un tesoro tan hermoso como la vida en esta dimensión, en este orden de cosas, puede ser disfrutado por uno, cuya visión es escasa y abarcable…la riqueza reside en el todo, en el conjunto…
No sigas…de nuevo pontificando sobre el deber ser y tu pretenciosa cosmovisión…soy yo el que vive aquí en esta dimensión del tiempo y del espacio, el que arrastra, sufre y disfruta este cuerpo, soy yo el que envejece, el que suda, el que se lanza y tropieza por la vida, tú y los otros que dices que me habitan nada pueden imponerme y se acaban conmigo. Soy yo el que gobierna y termina mi vida, trémulamente si quiero, en eso radica mi libertad y tu o ustedes no pueden arrebatarmela.
--Es cierto. Eres dueño de acabar con la vida que tu cuerpo aloja. Pero no puedes deshacerte de nosotros, los que te habitamos más allá de lo que puedes percibir de tu profundidad. Nuestras voces te harán enloquecer. Somos tu esencia misma …nada eres sin nosotros. Tú eres nosotros.
II
El silencioso, extravagante y moderno Mustang coupé que me agencié en el aeropuerto de Denver, Colorado, enfila ahora hacia el sur por la I-225 con destino al Tech Center. A mi costado y luego por el espejo retrovisor puedo divisar la imponente figura del aeropuerto, cuya estructura se asemeja a un gigantesco velero con sus albas velas desplegadas, surcando las áridas planicies del medio oeste norteamericano. Resulta un tanto estrafalario encontrarse con esta enorme construcción huérfana, en medio de un desierto surcado sólo por carreteras construidas ad hoc.
I´m afraid of America..I´m afraid of the World…I don´t think I can help it…I don´t think I can…la canción de D. Bowie que inunda la cabina del Mustang, se me ocurre reveladora mientras circundo el mundo, elegante y poderoso en esta nave temporal.
Esta parada en Denver será breve. Sólo asistiré a algunas reuniones en relación con la marcha de la Gira Mundial para luego embarcarme hacia la tierra de Oz. Sí, downunder Australia es mi destino verdadero en esta jornada.
Escuchando rabiosamente a Pearl Jam en el aeropuerto de Los Angeles, de repente todo parece cobrar sentido…mirando a las gentes deambular cargando sus valijas de un lado a otro sabiendo con total certeza que su destino está marcado en el boleto de avión, y a pesar de ello las veo transitar impacientes por los ricones del aeropuerto feo de Los Angeles, matando el tiempo.
Sueño?…no no es un sueño. Me ocurre cada vez más a menudo que me confundo, me confundo en mis recuerdos pues creo haber vivido lo que he sólo imaginado…mis recuerdos se han llenado de epílogos imaginarios, en proyecciones fantasiosas de lo que realmente fue una experiencia. Mis recuerdos son cada vez menos verdaderos y más imaginarios.
De un lado a otro en aeropuertos atestados se ve gente deambular sin destino aparente…qué buscan?, por qué?...y yo cerveza en mano, observando a la gente, escuchando a Peal Jam.
III
El B747-400 a Melbourne va llenísimo, incluyendo la clase ejecutiva en ambos pisos, donde normalmente hay asientos vacios. En estos vuelos transoceánicos y largos (16 horas hay entre LAX y Melb) los que saben recomiendan dormir, tomar agua, sobretodo dormir mucho y eso es lo que este humilde servidor hace cada vez mejor. De repente una película salva y acorta el viaje pero cuando entre sueño y sueño uno sabe que faltan aún muchas horas para llegar, no es raro sentirse un tanto claustrofóbico.
Para colmo el servicio de comidas a bordo de United tiene una filosofía de cafetería gringa, algo así como Denny´s, donde te sirven comida en abundancia y flatulenta, hipercalórica y bastante mal presentada. Platos grandes como azafates, chirriantes de calientes, ensaladas acompañadas de esos intensos aderezos que terminan convirtiendolas en misíles gástricos…en fin todo grasiento y como para alimentar camioneros. Para terminar, suculentos postres de cremas, quesos y chocolates Godiva a discreción…En fin, la abundancia es todo un desafío para la ya dificultosa digestión del que viaja semi acostado y no se agradece. Yo duermo.
El personal de abordo es cada día más maduro...madurón...es en realidad como un ejército de abuelas que te hacen sentir culpable de pedir algo y eso que el trato para su majestad el cliente es harto brusco y a veces descomedido. Vamos tirando bandejas, vamos apurándonos, si uno es ágil y avezado pasajero sacará la mesita rápidamente –la universal seña para indicar que uno tiene un antojito— En estos días con lo crecidito de las tripulaciones uno corre el riesgo de quedar bajo la mesa y además recibir una mirada reprobatoria de abuela mañosa…
Nada relevante ocurre en estos largos segmentos de la Gira Mundial. Llegando a Melbourne me embarco pronto en Ansett con destino a Perth. En Perth, mi parada será en el Parmelia Hilton, en el centro de la ciudad.
Perth es una de las más hermosas ciudades donde me ha llevado la Gira Mundial. Ubicada en el estado de Western Australia, en el extremo occidental de la isla continente australiana, a orillas del océano Indico, se despliega con un sello marcadamente europeo aunque su centro cívico se parece bastante a Toronto. Aunque los australianos de Melbourne, Sydney o Adelaide critican el aislamiento de Perth y el provincianismo de sus habitantes, uno, modesto habitante de la monstruosa SinCity -- se enamora fácilmente de la magnificencia de sus parques bien cuidados y enormes, limpios y ordenados como verdaderos parques virtuales. El río Swan cruza el centro de la ciudad donde sus habitantes practican toda clase de deportes náuticos sin muchedumbres que los distraigan, apuren o le disputen el lugar. Hay espacio para todos señores!! Además gratis… En sus riberas, senderos para paseantes y ciclistas que se extienden por varios kilómetros descubriendo maravillosos e inesperados rincones…también está King´s Park, un hermoso y preservado parque ubicado en una colina llena de monumentos a los aussies caidos en las guerras mundiales…en medio de una vegetación exhuberante.
El viento sopla constante en las tardes de Perth aliviando un tanto el sofocante calor que normalmente azuela la ciudad. Hermosos edificios bien conservados disputando el espacio urbano con altísimos y ultra modernos rascacielos pueblan el centro cívico de la ciudad. Sus gentes son amables, las mujeres hermosas y se vive preocupado de lo que ocurre en Europa y EEUU.
El litoral tiene playas magníficas de arenas blancas que confirman la indisputada condición playera de los australianos. Freemantle, un distrito playero a unos 30 minutos de Perth es un lugar idílico. Las aguas azul verdosas del Indico resplandecen lánguidas y tibias bajo un sol caliente al tiempo que la línea de la costa se puebla de hermosas construcciones convertidas en pubs y restaurantes armónicamente distribuídos que no alcanzan a alterar la serenidad del ambiente.
El vino de Oz es extraordinario. He probado unos francamente deliciosos como el Shyraz Saint James de South Australia es sublime.
Sincity, 2000
¡Ya tuve suficiente de tu cantinela del francotrador y su mirada diáfana y distinta sobre el mundo! Me fastidia tu pose de iluminado, como si los fenómenos del mundo material no te tocaran y vivieras en una dimensión distinta…quién te dijo que podías pontificar sobre cómo he de vivir mi vida?…No haces más que despotricar contra mis decisiones, todo lo cuestionas y cuando te necesito de verdad me das la espalda…No tienes autoridad sobre mí, te la niego. Te aprovechas de tu vida parasitaria…te desafío a que salgas y me demuestres que puedes hacerlo mejor que yo…con tu inmaterialidad, con tu karma de fantasma alojando en almas ajenas…
Sí, has de saberlo: que me habites no fue mi decisión…me haces vivir dividido y me roes la conciencia inclemente…déjame en paz…!
--Si tuvieras paz en tu alma yo no podría hacer nada para evitarlo…eres tú mismo el que se niega la paz, es tu yo fragmentario el que se flagela…por qué me hablas así? Yo no te elegí… pero enfrentémoslo: estamos unidos habitando la misma entidad …y no sólo eso, eres tú el elegido para conducirla por el mundo como si navegáramos a través del océano del tiempo, del espacio, del universo. Yo he de sufrir de manera arbitraria con tus errores y disfrutar asimismo de tus aciertos aunque nunca estemos de acuerdo en qué es un acierto y qué un error…si mueres he de morir contigo…pero la vida es demasiado corta para malgastarla, alguien tiene que mantener el sentido de la armonía y apuntar el camino….
…¡Claro, claro y ese eres seguramente tú mismo…no soporto tu arrogancia de ánima ingrávida…si yo conduzco esta “entidad” que llamas entonces puedo hacer lo que me dé la gana sin tu permiso ni tu opinión…la “entidad” soy yo mismo y sólo yo y tu eres un ser extraño…¡déjame en paz!
--Escúchate a tí mismo…estás enfermo de ser tu mismo…acaso no te das cuenta que hablas sólo porque los otros que habitamos en tí te lo permitimos…no estás sólo…o mejor si lo estás en tu propia soledad y es triste, pero casi todo es triste. Que tu voz se escuche más que las otras no significa que seas tú el único habitante de nuestra entidad. Es terriblemente arrogante pretender que un tesoro tan hermoso como la vida en esta dimensión, en este orden de cosas, puede ser disfrutado por uno, cuya visión es escasa y abarcable…la riqueza reside en el todo, en el conjunto…
No sigas…de nuevo pontificando sobre el deber ser y tu pretenciosa cosmovisión…soy yo el que vive aquí en esta dimensión del tiempo y del espacio, el que arrastra, sufre y disfruta este cuerpo, soy yo el que envejece, el que suda, el que se lanza y tropieza por la vida, tú y los otros que dices que me habitan nada pueden imponerme y se acaban conmigo. Soy yo el que gobierna y termina mi vida, trémulamente si quiero, en eso radica mi libertad y tu o ustedes no pueden arrebatarmela.
--Es cierto. Eres dueño de acabar con la vida que tu cuerpo aloja. Pero no puedes deshacerte de nosotros, los que te habitamos más allá de lo que puedes percibir de tu profundidad. Nuestras voces te harán enloquecer. Somos tu esencia misma …nada eres sin nosotros. Tú eres nosotros.
II
El silencioso, extravagante y moderno Mustang coupé que me agencié en el aeropuerto de Denver, Colorado, enfila ahora hacia el sur por la I-225 con destino al Tech Center. A mi costado y luego por el espejo retrovisor puedo divisar la imponente figura del aeropuerto, cuya estructura se asemeja a un gigantesco velero con sus albas velas desplegadas, surcando las áridas planicies del medio oeste norteamericano. Resulta un tanto estrafalario encontrarse con esta enorme construcción huérfana, en medio de un desierto surcado sólo por carreteras construidas ad hoc.
I´m afraid of America..I´m afraid of the World…I don´t think I can help it…I don´t think I can…la canción de D. Bowie que inunda la cabina del Mustang, se me ocurre reveladora mientras circundo el mundo, elegante y poderoso en esta nave temporal.
Esta parada en Denver será breve. Sólo asistiré a algunas reuniones en relación con la marcha de la Gira Mundial para luego embarcarme hacia la tierra de Oz. Sí, downunder Australia es mi destino verdadero en esta jornada.
Escuchando rabiosamente a Pearl Jam en el aeropuerto de Los Angeles, de repente todo parece cobrar sentido…mirando a las gentes deambular cargando sus valijas de un lado a otro sabiendo con total certeza que su destino está marcado en el boleto de avión, y a pesar de ello las veo transitar impacientes por los ricones del aeropuerto feo de Los Angeles, matando el tiempo.
Sueño?…no no es un sueño. Me ocurre cada vez más a menudo que me confundo, me confundo en mis recuerdos pues creo haber vivido lo que he sólo imaginado…mis recuerdos se han llenado de epílogos imaginarios, en proyecciones fantasiosas de lo que realmente fue una experiencia. Mis recuerdos son cada vez menos verdaderos y más imaginarios.
De un lado a otro en aeropuertos atestados se ve gente deambular sin destino aparente…qué buscan?, por qué?...y yo cerveza en mano, observando a la gente, escuchando a Peal Jam.
III
El B747-400 a Melbourne va llenísimo, incluyendo la clase ejecutiva en ambos pisos, donde normalmente hay asientos vacios. En estos vuelos transoceánicos y largos (16 horas hay entre LAX y Melb) los que saben recomiendan dormir, tomar agua, sobretodo dormir mucho y eso es lo que este humilde servidor hace cada vez mejor. De repente una película salva y acorta el viaje pero cuando entre sueño y sueño uno sabe que faltan aún muchas horas para llegar, no es raro sentirse un tanto claustrofóbico.
Para colmo el servicio de comidas a bordo de United tiene una filosofía de cafetería gringa, algo así como Denny´s, donde te sirven comida en abundancia y flatulenta, hipercalórica y bastante mal presentada. Platos grandes como azafates, chirriantes de calientes, ensaladas acompañadas de esos intensos aderezos que terminan convirtiendolas en misíles gástricos…en fin todo grasiento y como para alimentar camioneros. Para terminar, suculentos postres de cremas, quesos y chocolates Godiva a discreción…En fin, la abundancia es todo un desafío para la ya dificultosa digestión del que viaja semi acostado y no se agradece. Yo duermo.
El personal de abordo es cada día más maduro...madurón...es en realidad como un ejército de abuelas que te hacen sentir culpable de pedir algo y eso que el trato para su majestad el cliente es harto brusco y a veces descomedido. Vamos tirando bandejas, vamos apurándonos, si uno es ágil y avezado pasajero sacará la mesita rápidamente –la universal seña para indicar que uno tiene un antojito— En estos días con lo crecidito de las tripulaciones uno corre el riesgo de quedar bajo la mesa y además recibir una mirada reprobatoria de abuela mañosa…
Nada relevante ocurre en estos largos segmentos de la Gira Mundial. Llegando a Melbourne me embarco pronto en Ansett con destino a Perth. En Perth, mi parada será en el Parmelia Hilton, en el centro de la ciudad.
Perth es una de las más hermosas ciudades donde me ha llevado la Gira Mundial. Ubicada en el estado de Western Australia, en el extremo occidental de la isla continente australiana, a orillas del océano Indico, se despliega con un sello marcadamente europeo aunque su centro cívico se parece bastante a Toronto. Aunque los australianos de Melbourne, Sydney o Adelaide critican el aislamiento de Perth y el provincianismo de sus habitantes, uno, modesto habitante de la monstruosa SinCity -- se enamora fácilmente de la magnificencia de sus parques bien cuidados y enormes, limpios y ordenados como verdaderos parques virtuales. El río Swan cruza el centro de la ciudad donde sus habitantes practican toda clase de deportes náuticos sin muchedumbres que los distraigan, apuren o le disputen el lugar. Hay espacio para todos señores!! Además gratis… En sus riberas, senderos para paseantes y ciclistas que se extienden por varios kilómetros descubriendo maravillosos e inesperados rincones…también está King´s Park, un hermoso y preservado parque ubicado en una colina llena de monumentos a los aussies caidos en las guerras mundiales…en medio de una vegetación exhuberante.
El viento sopla constante en las tardes de Perth aliviando un tanto el sofocante calor que normalmente azuela la ciudad. Hermosos edificios bien conservados disputando el espacio urbano con altísimos y ultra modernos rascacielos pueblan el centro cívico de la ciudad. Sus gentes son amables, las mujeres hermosas y se vive preocupado de lo que ocurre en Europa y EEUU.
El litoral tiene playas magníficas de arenas blancas que confirman la indisputada condición playera de los australianos. Freemantle, un distrito playero a unos 30 minutos de Perth es un lugar idílico. Las aguas azul verdosas del Indico resplandecen lánguidas y tibias bajo un sol caliente al tiempo que la línea de la costa se puebla de hermosas construcciones convertidas en pubs y restaurantes armónicamente distribuídos que no alcanzan a alterar la serenidad del ambiente.
El vino de Oz es extraordinario. He probado unos francamente deliciosos como el Shyraz Saint James de South Australia es sublime.
Sincity, 2000
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